sábado, 6 de junio de 2015

Aguja, hilo y paciencia

Sabe que la vida le viene grande.
El corazón se le queda pequeño.
Y las mangas del perdón son largas.
Lleva una talla menos de ignorancia.
Y no es capaz de calzarse las oportunidades.
Remangadas lleva las mentiras que le contaron.
Y se le ha soltado el dobladillo de sus virtudes.
Perdió el botón que sujetaba su belleza.
Desde entonces sólo zurze retales de compasión.
Guarda en un bolsillo su alma.
Viste un abrigo de acero pesado, en ocasiones molesto.
Lleva la luna hilvanada a su ombligo, aunque es un secreto.
Le pesa más el tiempo que el reloj de su muñeca.
Y aun no sabe porqué, pero le destiñen las miradas que le devuelve el espejo.
Bordadas lleva las letras que le dejaron sonar.
Y digan lo que digan, todos sabemos que esas ojeras son de seda.
Sabe que la vida le viene grande, que unas medias o una simple corbata se convierten fácilmente en soga.
Pero ha aprendido a callar. Y a ignorarse.

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